domingo 7 de junio de 2009

Buscando un líder




Había una vez una isla volcánica en el Lejano Este, con una población de cincuenta mil habitantes. Nadie se preocupaba por el volcán, que había permanecido inactivo durante cien años, pero un día empezaron las erupciones. Al principio eran pequeñas, pero su intensidad aumentó en cuestión de horas. Cundió el pánico, y la gente intentó apiñarse en los pocos botes disponibles para alcanzar el continente.

Pero se encontraba al frente de la isla un comandante que estaba decidido a mantener el orden a toda costa. Publicó proclamas asegurando que no existía peligro alguno y envió tropas a que ocupasen los barcos para que no hubiera pérdida de vidas en los intentos de abandonar la isla en embarcaciones sobrecargadas. Su personalidad era tan fuerte, y su valor tan ejemplar, que consiguió calmar a la multitud, y aquellos que intentaban escapar volvieron avergonzados a sus casas y se sentaron a esperar que se restableciera la normalidad. Cuando el volcán voló por los aires un par de horas más tarde, llevándose consigo la isla entera, no quedó ni un solo superviviente.

(Fragmento de Masa Crítica, incluido en Cuentos de la Taberna del Ciervo Blanco, Arthur C. Clarke)


jueves 4 de junio de 2009

Poema en línea recta




Nunca conocí a nadie a que haya recibido una bofetada.
Todos mis conocidos fueron campeones en todo.

Y yo, tantas veces ordinario, inmundo, vil,
Yo tantas veces un irrefutablemente parásito,
Imperdonablemente sucio,
Yo, que tantas veces no he tenido paciencia para bañarme,
Yo, que tantas veces he sido ridículo, absurdo,

Que he enredado los pies públicamente en alfombras de etiqueta,

Que he sido grotesco, mezquino, sumiso y arrogante,

Que he sufrido afrentas y callado,

Que cuando no he callado, he sido más ridículo todavía;

Yo, que he dado risa a las criadas de los hoteles,

Yo, que he notado el guiñar de ojos de mozos recaderos,

Yo, que he cometido deshonras financieras, pedido prestado sin pagar,

Yo, que, a la hora del puñetazo, me he agachado

Esquivando la posibilidad del puñetazo;

Yo, que he sufrido la angustia de las pequeñas cosas ridículas,

Yo doy cuenta de que no tengo igual en este mundo.


Toda la gente que conozco y habla conmigo
Nunca realizó un acto ridículo, nunca sufrió una afrenta,

Nunca fue sino príncipe —todos ellos príncipes— en la vida...


¡Quién me diera oír de alguien la voz humana
Que confesase no un pecado, sino una infamia;

Que contase, no una violencia, sino una cobardía!

No, son todos el ideal, si los oigo y me hablan.

¿Quién hay en este ancho mundo que me confiese que una vez fue vil?

Oh príncipes, hermanos míos,


¡Venga ya, estoy harto de semidioses!
¿Dónde hay gente en el mundo?


¿Es que soy yo el único vil y equivocado en esta tierra?

Podrán las mujeres no haberlos amado,

Pueden haber sido traicionados —¡pero ridículos nunca!

Y yo, que he sido ridículo sin haber sido traicionado,

¿Cómo puedo hablar con mis superiores sin titubear?

Yo, que he sido vil, literalmente vil,

Vil en el sentido mezquino e infame de la vileza.


Álvaro de Campos (heterónimo)

martes 26 de mayo de 2009

El sueño de la razón produce monstruos



Descanso de la Super Bowl, entre fuegos de artificio


Bruce Springsteen está de gira y regresa a España; a finales de julio y principios de agosto actuará en Bilbao, Sevilla, Benidorm, Valladolid y Santiago. Parafraseando el título de su nuevo disco Working on a Dream, el músico continua trabajando en un sueño; su actuación en el descanso de la Super Bowl, o su acuerdo con la cadena Wal-Mart para la edición en exclusiva de un disco con sus grandes éxitos, invitan a preguntarse de qué sueño se trata.

No parece preocupada su feligresía por las presuntas incoherencias entre el mensaje del músico y el desarrollo de su carrera. Si bien el precio de las entradas de sus conciertos españoles -sobre los 67 y 83 €- no parece beneficiar la economía familiar de los verdaderos damnificados por la crisis, supuestos destinatarios de las canciones del Jefe, cuentan las crónicas que la sucursal sevillana de la cadena FNAC abrió sus puertas el día que ponía a la venta las entradas con más de 200 personas haciendo cola en la calle, agotándose las más caras en cuestión de horas. Sirva esto como ejemplo de la actual falta de relación entre la imagen que Springsteen proyecta de sí mismo, recordemos como ejemplo reciente su disco tributo a la figura del reputado izquierdista Pete Seeger (We Shall Overcome: The Seeger Sessions, 2006), y su verdadero estatus como músico de masas generador de pingües beneficios para la industria musical.

En la biografía autorizada Glory Days, Dave Marsh escribió que Springsteen se mostraba reticente a la publicación en 1984 de Born in the USA, disco de ventas multimillonarias que significaría su ingreso en el 'mainstream'. Marsh afirmaba que el de Nueva Jersey prefería seguir la senda emprendida con Nebraska, su anterior lanzamiento, disco de producción casera y solitario acompañamiento acústico repleto de canciones protagonizadas por anti-héroes que se deslizaban por el reverso oscuro del sueño americano, que fue su productor musical Jon Landau quien le convenció para asumir la condición de superestrella. Es una forma de explicarlo, el caso es que hoy día Springsteen firma los contratos multimillonarios que Landau, en calidad ahora de productor ejecutivo, le tiende. Entre ellos uno con los almacenes minoristas Wal-Mart que ha hecho sonar las alarmas en las filas progresistas de entre sus seguidores.

La multinacional Wal-Mart no sólo es la pesadilla del pequeño comerciante en general y de las pequeñas tiendas de discos en particular, también se ha ganado horrible reputación por su agresiva política laboral. Como ha denunciado Human Rights Watch, la compañía aprovecha la débil legislación laboral norteamericana para negar a sus trabajadores el derecho a sindicarse. Springsteen se excusaba el pasado mes de enero por permitir la edición de ese recopilatorio, que sólo se distribuirá en los almacenes de Wal-Mart, en una entrevista concedida al New York Times: "Siempre estamos metidos en muchas cosas distintas", declaró alegando a su apretada agenda. "Dada la reputación laboral [de Wal-Mart], fue algo que, de haber meditado con más tiempo, habríamos hecho de forma distinta". A lo que añadió: "Fue un error. Los fans nos criticarán, como deber ser".

No tiene de qué preocuparse. Mientras siga cantando al sueño de la clase trabajadora, no le faltarán acólitos poco concienciados para rendir pleitesía e incrementar su cuenta corriente. Habrá quien considere que más vale hacerse rico cantando coplas que despierten las conciencias que, por ejemplo, vendiendo armas. Cierto, pero valoremos entonces al músico en su justa medida. Hoy día no es más que un mercader vendiendo su género.

(artículo publicado en Música de fondo, 31 marzo 2006)